Para metales blandos y medios (aluminio, acero al carbono, latón), una broca HSS estándar es suficiente. Para acero inoxidable o metales más duros, una broca HSS-cobalto aguanta mejor el calor y dura más. La clave para que cualquiera de las dos rinda bien es taladrar a poca velocidad y con lubricación.
Tabla de contenidos
Qué es una broca HSS
HSS son las siglas de High Speed Steel (acero rápido), un material capaz de mantener el filo a temperaturas más altas que el acero al carbono normal. Es el estándar para brocas de metal de uso general: aluminio, acero dulce, latón y, con algo más de esfuerzo, acero al carbono en espesores moderados. Se reconocen por su color metálico brillante y una punta con un ángulo de corte distinto al de las brocas de madera.
Brocas de cobalto: cuándo compensan
Las brocas HSS-cobalto incorporan cobalto en la aleación, lo que las hace más resistentes al calor y más duraderas al taladrar acero inoxidable, fundición o metales de mayor dureza. Para uso doméstico ocasional (algún tornillo, alguna chapa fina) no suelen ser necesarias; compensan cuando trabajas con metales duros de forma habitual o notas que las brocas HSS normales se desafilan enseguida en ese tipo de material.
Velocidad y presión al taladrar metal
El metal se comporta mejor con velocidad de giro baja y presión constante, al contrario que la madera, donde suele ir más rápido. Empezar a velocidad reducida también ayuda a que la punta de la broca marque bien el punto de inicio sin resbalar sobre la superficie.
Por qué conviene lubricar
Taladrar metal genera fricción y calor, lo que desgasta el filo de la broca más rápido de lo que parece. Un poco de aceite de corte (o incluso aceite de uso general) sobre el punto de perforación ayuda a evacuar el calor y alarga la vida de la broca, especialmente en sesiones largas o metales más duros.
Si la broca empieza a ponerse azulada o a humear ligeramente, es señal de que se está calentando demasiado: para, deja enfriar y añade lubricante antes de continuar.
- Taladrar metal a la misma velocidad que la madera, lo que calienta la broca en exceso y acorta su vida útil.
- No marcar el punto de inicio (con un granete o un simple clavo), lo que hace que la broca resbale sobre superficies lisas.
- Forzar una broca HSS estándar en acero inoxidable de forma habitual, cuando una de cobalto habría durado mucho más.
Conclusión
Para la mayoría de trabajos domésticos con metal, una broca HSS estándar es suficiente si la usas a poca velocidad y con algo de lubricación. Solo merece la pena dar el salto a cobalto si trabajas con metales duros de forma habitual. Para el resto de materiales, consulta la guía completa de tipos de brocas y para qué sirve cada una.